Al frente y a los lados, visión panorámica de toda la bahía.
De fondo, el constante ruido de una bomba purificadora de agua, y una brisa suave que levanta la hoja en la que escribo. Ni frío, ni calor, un poco de sueño y algo de ansiedad, que controlo con un cigarro.
Divido mis sentidos:
Visión. Bahía plagada de barcos industriales, pontones, muelles y playas de arena negra y grasosa, salpicada de lobos marinos.
Olfato. Harina de pescado con toques de mar.
Audición. Bomba purificadora de agua, que nunca descansa... (es perfectamente posible estar cerca del mar sin escuchar su oleaje).
Tacto. Partes de mi piel con frío, y otras con calor.
Gusto. Sabor a tabaco chileno, de calidad regular.
De la sumatoria de mis sensibilidades obtengo un estado letárgico y de transformación de la realidad en fantasía constante.
(Otros, en mi caso, optarían por poner su mente en off).
La playa encerrada por las murallas de la pesquera, está poblada de unos doscientos lobos marinos. Los he observado largamente. Son animales inmensos y hermosos, de movimientos lentos y torpes. En sus aletas posteriores, y como recuerdo de su pasado terrestre, tienen tres uñas que usan para rascarse con desesperación...me recuerdan perros. Tienen comportamiento y rostro de perros. Juegan mordiéndose unos con otros.

Una vez que salen del agua, se recuestan en la arena y se dedican a dormir largas horas, o bien levantan la nariz hacia el cielo. Toman el sol apoyando la cabeza en el lomo del vecino.
Un macho, con una cuerda atada al cuello, duerme al lado de una hembra, y la abraza con su aleta.
Hay un grupo de perros viviendo cerca. Uno de ellos decide ladrarles, y algunos de los lobos se lanzan al agua, huyendo. Estos perros son bravos: acaban de cazar una bandurria y entre cuatro tiran del ave hacia los puntos cardinales, sin lograr destrozarla. Una ola los baña, (son perros de mar). El lobo más gordo les dice que se alejen.
Los perros parten con la presa entre los dientes.
Me contaron la historia de un can que ladró durante media hora a un grupo de lobos. Supongo que los aburrió... porque terminaron mordiéndolo en el cuello y lanzándolo por el aire a la manada que descansaba reunida. El perro, chillando, desapareció inmediatamente.
Los lobos son torpes en la tierra. Pero en el mar adquieren movimientos suaves y armoniosos. En el mar, los lobos se convierten en peces...
1 comentario:
esto es un cuadro impresionista.
Creías que solo era posible con pinceles?
La fantasía sobre la realidad nos hace individuales, la realidad es solo un conjunto de sucesos si no la interpretamos.
en el conflicto entre verdad y belleza tu has optado por la belleza, claro, no podía ser de otra forma.
K.
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